Mujeres colombianas migrantes: el motor de sus familias aquí y allá
Más del 52% de las remesas a Colombia provienen de mujeres migrantes. Descubre su impacto económico y social en sus familias y en el país.

Mujeres colombianas que migran: el motor de sus familias dentro y fuera del país
La migración femenina colombiana evolucionó en los últimos años. Hoy, las mujeres migrantes tienen un papel significativo en las economías de los países anfitriones, y también tienen un impacto en Colombia a través del envío de remesas. Un estudio realizado por ONU Mujeres en 2021 reveló que más del 52% de las remesas enviadas al país provienen de mujeres migrantes, principalmente de Estados Unidos y España.
Las mujeres migrantes: agentes de cambio en dos hogares
Las colombianas en el exterior enfrentan retos diarios, pero también ofrecen soluciones tanto en sus nuevas residencias como en su hogar en Colombia. Mientras cuidan y mantienen a sus familias a distancia, las mujeres migrantes aportan significativamente al bienestar económico de sus seres queridos, asegurándose de que las necesidades más básicas, como educación, salud y alimentación, estén cubiertas.
Gracias a las remesas que envían, estas mujeres logran no solo sustentar a sus familias, sino también asegurar un futuro mejor para sus hijos, hermanos y padres. Al mismo tiempo, logran sostenerse en un contexto desafiante, luchando por ser reconocidas y respetadas en el exterior.
El perfil de la mujer colombiana migrante cambió. En el pasado, muchas migraban como acompañantes de sus esposos o familiares. Hoy, muchas deciden dar el paso por su cuenta, convirtiéndose en cabezas de familia o buscando mejorar su calidad de vida.
No solo las mujeres migran en busca de nuevas oportunidades laborales; muchas son profesionales que enfrentan las diferencias salariales en mercados laborales más exigentes. Otras buscan estudiar en el exterior para acceder a mejores recursos educativos y, al regresar, aportar sus nuevos conocimientos a Colombia. Sin embargo, las barreras de género en el ámbito laboral y académico siguen siendo un obstáculo importante que muchas deben superar.
La migración femenina también dejó de ser un proceso unidimensional. Muchas mujeres colombianas deciden migrar solas como cabeza de familia, asumiendo responsabilidades económicas y emocionales mientras luchan por construir un futuro mejor para sus seres queridos en Colombia.
Los desafíos del día a día
Migrar no es un proceso fácil, especialmente para las mujeres que llevan consigo una carga emocional y económica significativa. Muchas deben adaptarse a nuevas culturas, aprender nuevos idiomas y hacerse un espacio en mercados laborales que, a veces, no las reciben de manera equitativa. Además, enfrentan desigualdades salariales, donde sus sueldos suelen ser menores que los de los hombres, a pesar de realizar el mismo trabajo.
Aunque las mujeres colombianas han ganado terreno en diversos campos, el camino sigue siendo difícil. A menudo, deben asumir varios roles simultáneamente: el de madre, trabajadora y cabeza de familia, todo mientras intentan alcanzar sus propios sueños. Sin embargo, el sacrificio se refleja en el apoyo que brindan a sus familias en Colombia, garantizando que los suyos no pasen necesidades.
Un futuro brillante y resiliente
A pesar de los obstáculos, la resiliencia de las mujeres migrantes colombianas no tiene límites. Estas mujeres no solo buscan superar barreras sociales, económicas y culturales, sino que, al hacerlo, demuestran una fortaleza que no solo beneficia a sus familias, sino también a toda Colombia. Desde la distancia, muchas construyen redes de apoyo que les permiten prosperar, ya sea a través de pequeños negocios, asociaciones o simplemente con el amor y la esperanza de mejorar la vida de quienes quedaron atrás.
El papel de la mujer colombiana en la migración cambió y, con ello, su influencia en la economía global y en el futuro de Colombia. Cada remesa enviada es mucho más que dinero; es una muestra de amor, sacrificio y esfuerzo por un futuro mejor. Aunque las dificultades persisten, las mujeres migrantes seguirán siendo el motor económico y emocional de muchas familias, tanto en el exterior como en Colombia.